Gorrrdaaaa! Sacame los almohadones que me estoy muriendo de calor!!! Gorrrdaaaa!!! La gorda de porra no me escucha. Debería sacarse esos siglos de cera que tiene en los oídos, o al menos apagar la aspiradora dos minutos, así puedo descansar tranquilo haciendo que mis resortes dejen de crujir cada vez que ella se me sienta encima. ¡¡¡No saben lo doloroso de mi sufrimiento cada vez que la gorda viene a apoyar su verborrágico trasero (por decirlo de una manera elegante) en mi suave cuerina!!!¡¡¡Nadie sabe de los retorcijones de resortes que me agarran cada vez coloca sus nalgas de acero en mis páramos!!! Gorrrdaaaaa!!!
Encima tengo que soportar los arañazos y meadas de su gato “Pillín”, que es tanto o más desagradable que su dueña. Me llena de pelos, el muy mugroso!
Al único que soporto de la casa es a Gabriel, que cada vez que viene, se sienta encima mío (es livianito por suerte) y pone en la tele noticieros del mundo. Así me entero de todo lo que pasa allá afuera. No es como la gorda, que se la pasa mirando esos canales baratos de espectáculos o esos para mujeres que dicen: “Fabrique su sacamocos casero; para no ser una grasa metiéndose los dedos y quedar como una diva en el restorán”. Gorrrrrdaaaaaaa!!! Sacame los almohadones que no puedo respirar!!!
Pero mi odio no es nuevo, estoy encabritado desde que me trajeron a esta casa. Por empezar, yo no era un sillón, era un aparador. Un laburo más tranca, más acogedor. Pero me tuvieron que desarmar a pedido de la gorda porque mi madera es muy cara, para hacerme un desgraciado y oloroso sillón. Gorrrrrdaaaaa!!! Y ni hablar de cuando me trajeron! A los empujones y chocándome con todas las cosas que estaban a mi alrededor. Esos fleteros mal pagos que contrató la gorda! Me dejaron todo abollado de la bronca. Gorrrdaaaaaa!!! Sacame estos almohadones que huelen a rata de alcantarilla!!!
Pero todo esto que lo vengo pensando hace rato culmina hoy, eh? ME VOY A SUICIDAR. Antes que aguantarme a esta gorda sudorosa y mal entretenida prefiero irme al cielo de los sillones. Allí donde todo es paz y no hay almohadones, ni gatos, ni televisores encendidos las 24 horas con programas aberrantes, pero principalmente yo mismo me voy a asegurar que no haya GORDAS! Es fácil, me muevo un poquito para acá, otro para allá, hago que crujan más de la cuenta estos resortes oxidados y…adiós gorda cruel. Uy! Está empezando a pasar la aspiradora por la sala, me tengo que apurar. Ja ja ja, Cuando me vea la gorda!!! No va tener donde apoyar el culo! Ja ja ja jaj! Espero reencarnar en algo menos insalubre...tal vez en un caballito de madera…
Anahí Greco
( Escrito para el grupo de teatro “Mimesis” en el año 2005 y reescrito con las correcciones y agregados correspondientes en el presente 2010).
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